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¿Cómo se consulta al I Ching?
 
Hay dos aspectos a considerar:
- Situación preparatoria -
- Procedimientos para la obtención de los hexagramas -




1- Situación preparatoria
 
            Nos sentamos frente a la mesa de trabajo queriendo realizar una consulta oracular con el I Ching. Disponemos de una buena versión del Libro de las Mutaciones, de tres monedas con agujero en el medio (de China o de Japón). Disponemos también de cincuenta varillas, ya sea de tallos de milenrama (artemisia) o varillas de madera, de unos 20 a 25 centímetros de largo y un diámetro tal que resulte cómodo manipularlas teniéndolas todas en una sola mano. Tenemos una cierta cantidad de tiempo - generalmente escasa - a nuestra disposición y un cierto estado de ánimo en relación al tema que nos acucia, respecto al cual no encontramos una vía de acción definida y así nos mantiene confusos y tensos.
            ¿Qué hacer?¿Comenzar inmediatamente el procedimiento de consulta? Este procedimiento, ¿parte del hecho de arrojar las monedas o manipular los tallos?  En Oriente se considera que no, que una buena consulta requiere un ritual previo, cuyo motivo esencial es lograr un grado suficiente de recogimiento interior, del mayor desprendimiento posible de la multiplicidad de "hilos" que nos tironean a partir de lo externo y así, pasar de un tiempo "profano" a un tiempo "sagrado", logrando la mejor aproximación posible a nuestra interioridad, al Anciano Sabio del cual provendrán las respuestas esperadas. Los ojos deben estar cerrados hacia lo externo para lograr la visión interior, no en vano los videntes de la mitología eran ciegos.  
            Richard Wilhelm en su introducción al I Ching, - libro que tradujera del chino al alemán - refiriéndose a la consulta oracular nos dice:


"Se requiere para ello un estado de ánimo claro y tranquilo,  receptivo frente a los influjos cósmicos ocultos en los aparentemente  insignificantes tallos oraculares que, siendo un producto del mundo  vegetal, mantienen relaciones peculiares con la vida originaria."


            Pero antes expresamos que respecto al tema estamos confusos y tensos, ¿no es contradictorio con esta necesidad de "un estado de ánimo claro y tranquilo"?. Lo es en la misma medida que pudiera serlo la elocución "al que tiene le será dado", teniendo en cuenta su contexto.
Ocurre que se trata de momentos diferentes. Primero estamos "confusos y tensos" y ello nos conduce a realizar la consulta, para que ella sea hecha en forma correcta se requiere un estado de ánimo "claro y tranquilo". Evidentemente es necesario un pasaje de una a otra situación y de ahí se sigue la importancia de las indicaciones anteriores.  
            Es menester indicar que antes del procedimiento se debe formular la consulta en palabras y estas deben ser precisas, tratando que reflejen el centro de la cuestión, es a este centro que contestará el I Ching. Lo hará inclusive si la pregunta formulada se desvía de él. Este es uno de los motivos por los que, a veces, resulta dificultosa la interpretación del o los hexagramas obtenidos.



2 - Procedimientos para la consulta

a) método de las tres monedas  Recordando lo indicado en el acápite de constitución del I Ching en cuanto a los cuatro trazos posibles para ocupar cada puesto del hexagrama, asignamos a cada uno de ellos un número que lo identifica.

yang móvil
9
yin fijo 
8
yang fijo  
7
yin móvil  
6


            A los trazos yang les corresponden números impares y a los yin números pares.  Las monedas que utilizamos tienen escritura (E) de un lado, a éste lado se le asigna el valor 2 (yin). El otro lado, que tiene un tallo (T), recibe un valor 3 (yang).  Al arrojar simultáneamente las tres monedas tenemos ocho combinaciones posibles. De ellas, una conduce al número 6, otra al número 9, tres al número 7 y las otras tres al número 8, cuando sumamos los valores obtenidos de cada una de las tres monedas.  Lo anterior es aclarado en el esquema siguiente:


Moneda 1
Moneda 2
Moneda 3
E
E
E
...... 2 + 2 + 2 = 6
T
T
T
...... 3 + 3 + 3 = 9
E
E
T
...... 2 + 2 + 3 = 7
E
T
E
...... 2 + 3 + 2 = 7
T
E
E
...... 3 + 2 + 2 = 7
T
T
E
...... 3 + 3 + 2 = 8
T
E
T
...... 3 + 2 + 3 = 8
E
T
T
...... 2 + 3 + 3 = 8

            Entonces una tirada de las 3 monedas nos conduce a uno de los números 6, 7, 8 ó 9 y cada uno de estos corresponde a un trazo definido.  Para obtener el hexagrama completo debemos, pues, arrojar seis veces las tres monedas. El primer número obtenido corresponde al trazo inferior del hexagrama.  Se observa que la probabilidad de la ocurrencia de un trazo yang es la misma que la de un trazo yin, ambas valen 1/2.  En cambio la ocurrencia de un trazo móvil es distinta que la de un trazo fijo. De cada 4 tiradas de las 3 monedas, en promedio sobre una gran cantidad de tiradas, resultarán tres trazos fijos y uno móvil.
            Además se observa que, en este método, la tendencia a la movilidad en los trazos yang es la misma que la tendencia a la movilidad en los trazos yin, ambas valen 1/4.


 b) Método de los cincuenta tallos
 Richard Wilhelm en el texto mencionado (1), nos dice:  

"Partiendo de nuestra forma de sentir moderna, lo único que al  respecto nos resulta extraño es el método utilizado para hacernos  cargo de una situación, que consiste en un reparto de tallos de  milenrama. Este proceso, empero, era considerado misterioso en el  sentido de que, precisamente en virtud de ese reparto, se confería al  inconsciente del hombre la posibilidad de entrar en acción".  

....
            En estas palabras está implícito el reconocimiento del valor de la duración temporal para el logro de la conexión con el reino del Anciano Sabio. En el método de los tallos la consulta oracular dura entre 20 y 25 minutos frente al minuto, poco más o menos, que se emplea en el método de las monedas - nos referimos aquí al tiempo de obtención del hexagrama, no al de la interpretación. La consulta a través de los tallos corresponde así a un estado de meditación que hace a una diferencia verdaderamente notable en la aproximación a nuestra interioridad y por ello como el Anciano Sabio indicara:
  "cuanto más asciende el sol, tanto más emerge de entre las turbias  brumas hasta brillar en su pureza original, iluminando un ámbito cada  vez mayor".
            Vayamos ahora al procedimiento y a alguno de los simbolismos en él contenidos.  Tenemos 50 tallos de milenrama (o 50 varillas de madera). Separamos uno de los tallos, este presidirá la sesión. Lo depositamos frente nuestro y no lo manipulamos en toda la consulta. Así hemos invocado activamente a lo celestial. Además nos han quedado para manipular 49 tallos, número que contiene a 7 veces 7.  Tomamos estos 49 tallos en la mano izquierda y con los ojos cerrados procedemos suave pero netamente a dividir el grupo en dos partes, más o menos similares, tomando con la mano derecha una de las partes y depositándola sobre la mesa, perpendicularmente a nosotros, sobre el lado derecho - el tallo que preside la sesión queda perpendicular a este grupo. Hemos realizado así una primera bipartición, necesitaremos tres de ellas para formar una línea del hexagrama y por ello habrá en total 18 biparticiones para constituir el hexagrama. El momento de la bipartición es el instante aleatorio de la consulta.  A continuación de la bipartición, con la mano derecha tomamos un tallo de los depositados en la mesa y lo colocamos entre el dedo anular y el meñique de la mano izquierda, este que integrará la cuenta a realizarse luego, nos dirá simbólicamente de la posición del hombre atravesado por el yin y el yang.  Ahora debemos pasar de una multiplicidad que nos desorienta a una significación única relacionada a nuestro centro y esto lo hacemos con un proceso de separación de varillas de la mano izquierda en grupos de a cuatro. Depositamos estos grupos en la mesa cuidando que estén separados y no se confundan con el grupo ya depositado sobre ella del lado derecho. Estos grupos de cuatro se colocan también perpendiculares a nosotros y del lado izquierdo de la mesa. Se formará un grupo mayor, al irse integrando los diversos grupos de cuatro que se van descartando. El proceso de descarte continúa hasta que - sin contar el tallo que está entre el dedo anular y el meñique - nos queda un resto que puede contener 1, 2, 3 ó 4 tallos. Es decir que el último grupo de cuatro - si es que tal nos ha quedado - no se descarta. Este grupito se coloca entre el dedo anular y el medio de la mano izquierda.  Ahora con la mano derecha se toma el montón primero que había quedado sobre la mesa - el que está en el lado derecho y del cual se había separado un tallo, que actualmente está sobre la mano izquierda, entre los dedos meñique y anular. Este montón se pasa a la mano izquierda para ser manipulado.  Su manipulación consiste en el mismo descarte de a cuatro tallos, que se depositan en la mesa, sobre el lado derecho, cuidando que no se confundan con el otro montón. Nuevamente al finalizar este descarte podrán quedarnos 1, 2, 3 ó 4 tallos de este grupo en la mano izquierda.  Contamos ahora todos los tallos que tenemos en la mano izquierda, el que está entre el anular y el meñique, más los que están entre el anular y el dedo medio, más los que nos han quedado del último procedimiento.  En esta primera bipartición deben quedar en la mano izquierda 5 ó 9 tallos.
            Si tal sucede ello indica que no hemos cometido errores de manipulación al realizar los descartes de a cuatro. Entonces procedemos a dejar estos tallos en un costado del lugar de trabajo, cuidando que no se mezclen con los otros, y juntamos los dos montones que estaban ya sobre la mesa.

            Si no obtenemos 5 ó 9 tallos en esta primera bipartición, tratamos de hallar el error de manipulación - para lo cual nos es útil el tener divididos los tallos sobre la mesa en dos montones separados.  Corregido el error, podemos entonces seguir el procedimiento con el grupo único que nos ha quedado - aparte de él, en el costado quedan 5 ó 9 tallos que no participan en lo que sigue.
            Antes de proseguir anotaremos en un papel esta cantidad - 5 ó 9 - en forma similar a la que se muestra:


5_ _  
ó
9_ _
       

            Los guiones indican los sucesivos resultados luego de las biparticiones y descartes posteriores. Lo que sigue es una nueva bipartición del grupo único, con la repetición de todo lo indicado para la primera. La diferencia es que ahora este grupo tiene menos tallos que el inicial de 49 y, además, ahora luego de los descartes deben quedar en la mano izquierda 4 u 8 tallos en lugar de 5 ó 9 . Estos 4 u 8 tallos serán colocados al costado junto con los obtenidos en la primera bipartición.
            Finalmente se repite una tercera vez el proceso, en esta tercera vez deben quedar en la mano izquierda también 4 u 8 tallos.
 Los grupos de a tres números anotados podrán verse como algo así:



544
ó
548
ó
584
ó
588


ó
944
ó
948
ó
984
ó
988

 
 

de acuerdo a lo que haya resultado en el caso específico.  Estos tres números nos dan una línea del hexagrama - ya veremos como - así que ahora podemos unificar todos los tallos en un solo grupo - salvo, claro está, el que fue separado al comienzo como observador.  El primer grupo de tres números obtenido corresponde, como ocurría con el método de las tres monedas, a la línea inferior del hexagrama.  El proceso anterior se debe repetir 6 veces para obtener el hexagrama.
            ¿Cómo se obtienen los números que representan los trazos del hexagrama a partir de los obtenidos anteriormente?
 La clave está dada por la siguiente consideración:  Los números 4 y 5 tienen un valor masculino 3 porque la totalidad 4 está contenida en ellos solo una vez - 1, es un número masculino yang.  Los números 8 y 9 tienen un valor femenino 2, porque la totalidad 4 está en ellos contenida dos veces.  Entonces las diversas combinaciones serían:

544 ........... 3 + 3 + 3 = 9
548 ........... 3 + 3 + 2 = 8
584 ........... 3 + 2 + 3 = 8
588 ........... 3 + 2 + 2 = 7
944 ........... 2 + 3 + 3 = 8
948 ........... 2 + 3 + 2 = 7
984 ........... 2 + 2 + 3 = 7
988 ........... 2 + 2 + 2 = 6

            Y volvemos a tener los números 6, 7, 8 y 9 cuya representación ya hemos visto.  Como indicamos para el método de las tres monedas, se puede hacer el estudio de las probabilidades contenidas en el procedimiento de los tallos. Aquí de forma no tan directa como en el otro caso puesto que los diversos grupos de tres números no son equiprobables. Como resultado se observa una fuerte diferencia entre ambos métodos.  Tenemos nuevamente una misma probabilidad de aparición de trazos yang y yin (1/2) y una relación de 3 a 1 entre la aparición de trazos fijos respecto a los móviles. Pero si examinamos la tendencia a la movilidad en los trazos yang y en los yin, esta es de 3 sobre 8 en yang (con monedas era de 2 sobre 8). En tanto en yin resulta de 1 sobre 8 (con monedas era de 2 sobre 8). Ha aumentado la tendencia a la movilidad de los trazos yang, y ha disminuido esa tendencia en los trazos yin, en el método de los tallos.
            Esto es lo correcto y no la situación anterior que indica una igual tendencia a la movilidad.
           Ahora - método de los tallos - la relación de movilidad entre líneas yang y yin móviles resulta a favor de los trazos yang en razón de 3 a 1.  
            Esta es una importante diferencia pues se produce en un tema que es básico en la estructura del I Ching.
 
            Según lo expresado en el Ta Chuan (El Gran Tratado):


...."En el cielo reina un constante movimiento y cambio; sobre la  tierra pueden observarse estados fijos, aparentemente duraderos (...) En este contexto, se designa como principio del movimiento a lo  firme, lo fuerte, y como principio de quietud a lo blando. La línea firme  se representa mediante un trazo indiviso que corresponde al principio  de lo luminoso, y la línea blanda mediante un trazo partido que  corresponde al principio de lo oscuro".  

            Así, el yang es principio del movimiento y el yin principio de quietud, se sigue que el principio del movimiento no puede tener igual tendencia a la movilidad que el principio de quietud y que por lo contrario este último debe hacer "resistencia al cambio".
Podemos pues afirmar que, en este aspecto también, el método que refleja lo correcto es el de los 50 tallos y no el de las tres monedas.
 
 
Referencias (1):
"I Ching, El Libro de las Mutaciones"
Editorial Sudamericana, Edhasa

Autores: Richard Wilhelm / D.J. Vogelmann


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