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Autoasistencia y Crecimiento Personal


            Estamos frente a un libro de la vida que nos ayuda en nuestro conocimiento interior y conduce al misterio de las leyes internas de la mutación y del orden del universo mismo. China produjo este libro sapiencial como reflejo del mundo, pues develar sus símbolos y contenidos en cada uno de sus hexagramas, es como develar la realidad misma. 
           
Ya finalizando el segundo milenio podemos observar que las esencias de nuestra raza humana no cambiaron, ni tampoco los valores fundamentales. Y es precisamente por tal razón que el "Libro de las Mutaciones", con una antiguedad de 3000 años aun tiene una vigencia total. Trascendió culturas y costumbres, actualizándose ante cada una de las consultas. 
           
Su lenguaje hermético y metafórico es comprendido cuando nos internamos en los laberínticos senderos de nuestra intuición, pues siempre nos está hablando de nosotros mismos. No responde al principio de causa y efecto, sino al principio de sincronicidad (Karl G. Jung). No se perfila como un tratado de ética, pero cuando algo no es ético lo devela implacablemente. No se trata de un compendio filosófico, pero aun así nos proporciona una filosofía de vida cotidiana. No se erige como una religión y a pesar de ello nos eleva espiritualmente, pues vibra con los aspectos más elevados de nuestra consciencia. 
           
No ostenta ser un compendio de psicología, pero nos señala permanentemente nuestros errores de conducta. El "Libro de los Cambios" suele, lamentablemente, ser más conocido como un "juego adivinatorio", pero utilizado con la profundidad que posee, permite alcanzar objetivos muy ambiciosos. Logra transformarse en un maestro que nos guía y aconseja hacia la dirección que nuestra vida requiere en cada momento. 
           
El I Ching es un instrumento del alma, que ayuda a su evolución y crecimiento. Un puente que nos conecta con lo divino y superior que hay en cada uno de nosotros, brindando la posibilidad de expandir nuestra consciencia paulatinamente. El pensamiento fundamental del I Ching es la idea de la mutación, todo fluye, y ya no nos detendremos ante las cosas singulares, sino que nos dirigiremos hacia la eterna ley inmutable que actúa en toda mutación, esta ley es el sentido (Tao), lo uno en toda multiplicidad. Podemos aprender los aspectos básicos y técnicos del "Libro de los Cambios" en cursos y seminarios, pero lo más profundo de su significado lo vivenciamos a nivel personal. Es como en los sueños, podemos hacer de ellos una interpretación universal y es válida, pero el mensaje más profundo y específico solo lo puede traducir el soñante cuando se sumerge en lo más personal e íntimo. Cuanto más conectados estamos con nosotros mismos más cerca estaremos de develar sus símbolos. 
           
El I Ching puede llegar a ser como el martillo y el cincel de un Miguel Angel, o bien del más burdo y torpe de los escultores; pues no es más que un instrumento para pulir nuestras personalidades y expandir la consciencia. El libro parece evolucionar con nosotros por el resto de nuestra vida. Focalizar, por ejemplo, el hexagrama 48- "El Pozo de Agua", nos permite inferir, que las diferentes líneas representan las distintas etapas de evolución del ser, desde los aspectos más densos de la personalidad (1er. Trigrama), hasta los más sutiles y evolucionados (2do. Trigrama); cada uno es responsable de las condiciones de ese "Pozo de Agua" que somos nosotros mismos. 
           
La Madre Teresa de Calcuta es un claro ejemplo de un pozo de agua que ha alcanzado los más altos niveles de desenvolvimiento. Si el pozo está en condiciones sirve para dar agua a toda la comunidad. Tal vez el agua simbolice el "amor incondicional".
     

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