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Aportes para la interpretación del I Ching
MÉTODOS COMPLEMENTARIOS

por el Ingeniero Carlos Molinero



Sexto Artículo
Modalidad de Consultas Eficientes en el I Ching



 

Aunque el uso más elevado (y difícil) es el sapiencial, el I Ching ha ganado adeptos con extraordinaria rapidez en Occidente en los últimos 50 años, a partir de la consulta oracular.

Por ello parece oportuno, para esta sección de propuestas  para debatir y aportes para perfeccionar, un trabajo que trate sobre la modalidad más eficiente de la realización de esas consultas.

 

1. Introducción

 

El I Ching es libre y no embretado. Ud puede hacer sus consultas como quiera, siempre que sea con respeto. La misma existencia de este artículo es entonces polémica en sí. Sin embargo, y como fruto de nuestra experiencia, nos permitimos recomendar algunas modalidades de “soporte” que, entendemos ayudan a clarificar la mente y, tal vez así aprovechar mejor  la aproximación al Libro (por lo menos hasta que su familiaridad con el texto sea la suficiente como para que Ud encuentre “su propio camino” con el I Ching).

 

1.1 LA FORMA “CORRECTA”

El primer título que imaginé para este artículo era sobre la modalidad “correcta” de consultar.

Inmediatamente lo descarté: el I Ching responde siempre, cualquiera sea la forma en que se lo consulte (correcta o incorrecta, eficiente o no).Y responde lo que se necesita.

Además, salvo decir en un artículo que “lo correcto”, es hacerlo  “con respeto”, no parece haber necesariamente otro vínculo.

Por ello cambié el título a la “forma eficiente”, de realizar consultas.

 

1.2 LA FORMA “EFICIENTE”

La afirmación contenida, entonces en el título de este artículo, ya trae en sí, además, una cuestión de fondo: si en el I Ching tiene sentido la eficiencia (siendo ésta un valor exageradamente apreciado en la sociedad occidental y en particular en la lógica empresaria o mercantilista).

 

La eficiencia es (perdónenme el uso de términos técnicos), la razón (o coeficiente) entre el resultado obtenido y los recursos utilizados para obtenerlo.

En el caso de un motor, p. ej.,  es aquél más eficiente cuanto más potencia entregue con menor energía (eléctrica o líquida- diesel p. ej.) consumida.

 

Con el Libro, ¿cuál sería la eficiencia?, ¿cuáles los recursos utilizados? y ¿cuáles los resultados obtenidos?.

 

Obviamente lo que tenía en mente al plantear este artículo, era obtener como resultado una clara comprensión de la respuesta a la situación planteada, con la menor cantidad de energía psíquica invertida (es decir, tiempo y preguntas posibles). En otras palabras, una respuesta directa, sencilla y clara. A eso le llamo “eficiencia”. Tal vez debiera llamarla “eficacia”.

¿Pero, es esto lo que ES el I Ching? ¿Es esto lo que requiere como método de cambio?.

En el final del artículo detallamos algunas observaciones o elementos para tomar en cuenta, p. ej. con respecto a  la posibilidad de realizar varias preguntas sucesivas para resolver un tema (aunque… ¿No es que no se debe preguntar dos veces, tal como lo expresa el hexagrama 4?).

Sin embargo entendemos que la misma base de este planteo puede estar desmoronándose si pretendemos “encasillar” con métodos rígidos, algo que puede no tener que desarrollarse con ellos. El universo (y en particular en la visión del I Ching) es un continuo interrelacionado. Y el usar el Libro, una forma de abrirse a él.

Planteárselo como una máquina eficiente de consultas (tipo computadora/ enciclopedia) puede querer ser algo así como limitarlo hasta desnaturalizarlo (algo así como el hecho de repetir ritos eclesiásticos no garantiza el camino a la revelación divina, p. ej.).

Esta disgresión plantearía tal vez, entonces, la temática de un nuevo artículo, que quizás desarrollaremos en otra oportunidad: ¿existe UN método, hay que reiterar UNA forma de acceder al Libro, para la consulta, la interpretación y el aprendizaje consecuentes? .

Baste aquí, y por ahora,  con dejar aclarado que tenemos en mente  esta observación, y que nos referimos, por lo tanto, y limitadamente,  a consejos para el planteo de consultas, apenas, para cuando uno tiene en mente un objetivo concreto y preciso, y requiere respuestas específicas, (aunque, reiteramos,  el I Ching dará siempre lo que necesita el consultante, no lo que el consultante solicita). Trataremos, entonces de, apenas, auxiliar al lector, según nuestra opinión, sobre cuál es la mejor manera de encuadrar esas consultas cuando está dando los primeros pasos.

 

2. La Respuesta del I Ching

 

2.1 LOS HEXAGRAMAS

Aunque parezca raro comenzar hablando de las respuestas, para un artículo centrado sobre las preguntas, creo que ése es el camino correcto para determinar una mejor o más adecuada forma de plantear los interrogantes.

La respuesta oracular está dada por un hexagrama, con algunas líneas significativas que lo hacen mutar a un 2º hexagrama, en la mayor parte de las veces (otras es sólo un hexagrama).

¿Y qué es un hexagrama, o una pareja de ellos?

Es la descripción de una fase del ciclo de cambios, junto con  la actitud correcta (y/o la conducta) para atravesarla.

Describe entonces  un tiempo y la forma de adecuarse a él. Con consejos oportunos y circunstanciados.

La lectura de los 64 hexagramas (o de las 4096 combinaciones entre ellos) demuestra que ningún tiempo es unifacético, lineal, simple. Mas bien cada uno es una piedra multifacética, una combinación, un equilibrio de posibilidades. Obviamente cada uno de ellos con sus características diferenciales, pero siempre con su posible multiinterpretación.

Y la respuesta no es SÓLO esa joya multifacética del hexagrama, sino, ADEMÁS, nuestra percepción de la parte de ese multifacetismo, que resuena con nuestra situación en consulta.

A buscar o lograr ello debemos dirigirnos con nuestra consulta, de forma de obtener, como respuesta, aquel tiempo, y la correspondiente forma de transitarlo, que más adecuado resulte a nuestra necesidad de consejo.

 

2.2 LAS FORMAS NO EFICIENTES

Es por ello que parece entonces poco útil preguntar por sí o por no, en nuestra consulta

(Tipo: ¿ganaré tal juego?, ¿me darán tal trabajo?, ¿me amará tal persona?, ¿aprobaré tal examen?...etc. etc. ...) pues ¿qué respuesta da  SI, o NO, entre todos los casos posibles de hexagramas o combinaciones de ellos?. Todas y ninguna. Todos los tiempos (hexagramas) tienen (claro que hay algunos más de avance que de retroceso, y a la inversa, hay otros más de ganancia que de pérdida, etc.) algo de SI y algo de NO:

 

Hellmuth Wilhelm, en sus conferencias en Pekin, 1943 (publicadas en “Understanding the I Ching”, Princeton University Press, 1995, traducido al Inglés por Cary F. Baynes) aclaró (3ª conferencia: “The Two Fundamental Principles”) que la historia del I Ching, derivaba de un oráculo más sencillo.

En sus palabras (traducción al español, nuestra): “Aparentemente, la forma elaborada de consultar el oráculo, descripta en los estratos posteriores - más recientes - del Libro, y todavía practicada en la actualidad, no estaba en uso en los tiempos más tempranos - más antiguos. Al principio el método parece haber sido una suerte de dibujos de conjuntos (“drawing  of lots”) donde las varillas largas significaban una respuesta positiva,  y las  varillas cortas una negativa”.

Esto es decir, que el oráculo originalmente se usaba para que esencialmente respondiera SI o NO.

El avance y evolución, ya milenario, del Libro lo llevó, históricamente, de “una varilla corta, a dos cortas” ( el trazo yin), y de allí a las seis líneas.

No podríamos quedarnos entonces ahora, prendados, o enredados, en preguntas que se resuelven con el mismo tipo de respuesta, ancestral, cuando la complejidad del mundo y sus situaciones, han sido ya clasificadas, estudiadas y reflejadas en esos prismas multicolores, de mucha mayor riqueza, que son los hexagramas.

 

Algo similar ocurre si uno preguntara: ¿Cuándo?. Las indicaciones de tiempo son poco frecuentes, y en general relativas (aunque hay hexagramas calendarios, así como alusiones a 3 días, 7 días, 8 meses, 10 años, etc, pero recordemos que en general son simbólicas más que precisas). Es difícil encontrar una respuesta o relación “simple” o “eficiente” entre los hexagramas y una consulta de ese tipo.

 

 

3. La forma de las preguntas

 

Algunos autores recomiendan, fruto de su propia experiencia, distintas formas de preguntas, para mejorar la interpretación posterior.

En definitiva haremos lo mismo aquí, desde nuestra perspectiva, y solamente, en todo caso, fundamos  la razón del descarte de otras formas.

 

P. ej. Guy Damian Knight en “El I Ching y el amor” (EDNEX, 1987) recomienda estas formas (que en realidad utiliza como guía en su versión para responderlas  en cada hexagrama, lo que le resuelve la “contradicción” de ajustar pregunta con imagen y dictamen de respuesta):

* ¿Esta persona…es pareja compatible?

* ¿Mi pareja me ama?

*¿Tenemos un futuro en común?

*¿Volveremos a estar juntos?

 

No Coincidimos. En definitiva, por más que “vistan” las respuestas, son variantes decoradas de una solicitud por sí o por no.

Claro que serán respondidas, igual ( ya lo dijimos, el Maestro salta por sobre la inadecuación del lenguaje, y va al fondo, de todas formas). Pero parece menos eficiente, pues se obliga a constreñir la interpretación de las respuestas  de los hexagramas en una imagen que en definitiva solo  deje entreveer el sí o no implícito.

El citado autor agrega, asimismo otras redacciones adicionales, más adecuadas al criterio expuesto por nosotros:

*¿Cuál es la actitud más importante a adoptar en este momento?

*¿Porqué se ha deteriorado  nuestra relación?

*¿Cómo corregir el error cometido?

*¿Qué es lo que más deseo de la vida?

 

Por su parte, John Blofeld, en “I Ching, el libro del cambio” ( EDAF,1985), aconseja los siguientes:

 

*¿Es aconsejable, bajo tales circunstancias, seguir adelante con el proyecto?

* Si se produce eso, ¿cuál será el resultado?

*¿Qué es probable que le suceda a este proyecto (persona/ organización/ país, etc.) durante tal tiempo (mes/ año o período de años)?

*¿Qué está impidiendo el progreso de este proyecto?

*¿Cómo es que eso va a cumplirse?

 

En este caso, salvo la primera , que tiene implícita una respuesta solicitada por sí o por no (aún “vestida”), el resto tiene una adecuada conformación, según nuestros criterios.

Reiteramos, si nos atuvieramos a la génesis, para ello, exagerando la analogía, alcanzaría con “revolear una moneda”.

En cambio el I Ching  y más allá de su alcance y seriedad, aún desde el punto de vista estadístico es más complejo (al menos 2048 veces más).

 

Hemos podido comprobar, además, que cuando alguien se acerca recientemente al I Ching, con el ánimo de encontrar respuesta a sus necesidades, son menos las veces en que pide saber que pasará, y en cambio, más las veces en que requiere saber qué hacer, él o ella, ya sea ante una situación determinada, o para conseguir un objetivo.

Esta percepción (sin estadísticas) parece, además, estimulante: menores necesidades “de adivinación” y más necesidad de “consejo para responsabilizarse” del propio futuro (como, por otra parte, personalmente opinamos, debe ser).

 

Por ello no nos cansamos de afirmar que redactar bien la pregunta, siendo lo más claros y completos posibles, desmenuzando la necesidad de respuesta en los justos términos, es esencial para el buen resultado de la respuesta del Libro y es casi “la mitad” de la respuesta.

¿Porqué?:  En un buen porcentaje de las veces en que se nos ha consultado para auxiliar en una pregunta al libro, y aplicamos (pese a la impaciencia del consultante) esta tarea de aclarar “para comprender mejor nosotros” el preciso alcance de la consulta, ese “simple”  proceso de desmenuzar ( aunque más no sea en una primera parte) la situación o duda que origina la consulta, lo que se traduce en una correcta redacción de la pregunta, ya da (y a veces lo aprecia el mismo consultante) “casi sola” la respuesta.

Es que el I Ching nos quita la venda de los ojos, nos ayuda a ver, y eso debiéramos aprender a hacerlo solos, “como los santos sabios de antiguos tiempos”. Aún sin el método de azar que nos conecta con nuestro inconsciente (o nuestro inconsciente colectivo).

Si necesitamos el azar, como al Libro, es porque hemos perdido (o no hemos recuperado aún) la sabiduría de aquellos que en su momento fueron creando este método del Libro que habla, para ayudarnos.

 

4. La  Redacción

 

 Por ello, y teniendo en cuenta el tipo de respuestas que nos dará, sugerimos un tipo de preguntas (tal como ya detalláramos en nuestro Libro “I Ching Personal”), como el siguiente:

1- De Auto conocimiento

 

Cuando la duda o necesidad se refiere al propio manejo de la persona, y sus estados psicológicos, o de relación, correspondientes.

 

1.1 ¿Cómo estoy?.... (frente a esta situación, este problema, esta relación, este desafío, etc. etc.).

Esta pregunta dará una descripción. Reflejará su estado de ánimo real, o su situación social, de salud, etc (según sea lo que realmente tenía en mente el consultante).

Esto es,  que las imágenes del Libro, en los hexagramas y sus líneas, “el paisaje” conformado (ver analogía del bosque en el artículo 10) describirá al consultante y su situación real, no la que “cree tener”.

Consecuentemente esta redacción nos parece recomendable para cuando uno tiene dudas sobre su propio análisis de interpretación de una realidad determinada que lo incluye.

Esa respuesta (si bien como todas, ampliará la forma de ver el panorama y sugerirá o inspirará pistas para la solución) en realidad se plantea como una etapa previa a las soluciones en sí: resulta  el verdadero análisis de la situación, auxiliado por el Libro.

Esto podría complementarse eventualmente, con las respuestas derivadas que correspondan segun el ámbito de tema planteado (ver artículos 1 a 5).

 

1.2 ¿Qué soy?...(en este momento, frente a esta situación, en este grupo, etc.)

Esta pregunta (o tipo de pregunta) parece muy emparentada con la anterior, pero a un nivel aún más básico. Y en general resulta menos “relacional”, más introspectiva.

La respuesta dará el ámbito psicológico, mental, de salud, en su caracter más básico e individual, constitutivo del consultante. En el fondo parece centrarse en “¿cuál es mi esencia?”. Este tipo de pregunta refiere a autoconocimiento pleno, (y situaciones de análisis individuales). Más que en la anterior, parece necesario, según lo que realmente el consultante tuvo en mente al formularla, complementar la respuesta (sino fue ya suficientemente clara) con las derivadas, espectral y nuclear principalmente( artículos 2 y 3).

 

1.3¿Qué actitud tengo?...(frente a esta situación, esta persona, este proyecto...etc.)

Obsérvese que ésta será una pregunta poco frecuente, pues parecería más habitual preguntarse por qué actitud DEBO tener.

La forma “¿qué actitud tengo?”, entonces, no es una consulta de recomendación sino de autoconocimiento, y parece especialmente destinada a aclarar dudas sobre la interpretación de los propios actos ante confusiones (reales o imaginarias). Es eficiente para cuando no sé si quiero o no ir a algún lado, hacer algo, amar a a una persona, etc.

La respuesta dará, nuevamente, un panorama que debe ser referido a actitudes, independientemente de si éstas son positivas o negativas, útiles o no, sino simplemente que estan presentes.

Es nuestra opinión que este tipo de consultas, para autoconocerse, resultan muchísimo menos frecuentes de lo que debieran.

 

EN LO ESPIRITUAL:  una pregunta pertinente, de este tipo sería ¿ en que estadio de evolución personal me encuentro?.

Si el Libro es importante no sólo como auxilio coyuntural, sino como guía de los propios cambios que uno debe afrontar, éstos necesariamente deben incluir una visión “alternativa” sobre uno mismo, la que, correctamente leída,  puede encontrarse a través de esta visión del Libro sobre uno, que permitirá una autoexploración (o incluso duda), trascendente.

Y, en definitiva, no casualmente, es por ello que las ponemos primero. Tal vez “fomentemos” así su uso.

 

2. De Interpretación

 

En cierta forma análoga a la pregunta anterior, el objetivo que se requiere del Libro es, en este caso, otra  vez entender la realidad actual, no la predicción de un futuro. El caso anterior, era de conocimiento de uno mismo, en éste en cambio, es de conocimiento de lo exterior (sea éste social, o material).

 

2.1 ¿Cómo es ...?  (este problema, esta actitud, esta persona, esta situación)

Se utiliza, a nuestro entender con eficacia, cuando uno no entiende la realidad (lo que sucede más veces de las que aparenta, y en general uno es más consciente  de la oscuridad del propio análisis sobre el exterior que en el caso del autoconocimiento), no se comprende el problema, la situación o la persona que se está enfrentando. No se quiere saber que hacer realmente, o como sucederán las cosas, sino cómo es la realidad.

Un ejemplo podría ser en una relación personal, (sentimental, profesional, o de amistad, etc.) usar una variante del ¿cómo es? que sería : ¿Qué intenciones tiene? ¿Cómo piensa? etc.

Esto no aclara el futuro, aclara el presente, ayuda a resolver por uno mismo la actitud a tomar.

 

2.2 ¿Qué significa ...? (este problema, esta actitud, esta situación)

Esta variante no busca el conocimiento interno (si se puede decir así) sobre lo que es una persona en sí, o una actitud en sí, sino su significado, generalmente relacional. Es decir en el contexto en el que está presente (una sociedad, una pareja, una empresa determinada, un grupo, etc.), en su relación y sus tiempos determinados, que significación adquiere, a los ojos del Maestro interior, la situación en consulta.

 

EN LO ESPIRITUAL:  Este tipo de preguntas favorecen la identificación del camino. Un ejemplo sería: ¿ cómo es la vida?, ¿cómo es la muerte? o ¿qué significa mi paso por este mundo?, etc.

 

Recomendamos entonces usar este segundo tipo de aproximación (o interpretación) más que aquella de tipo predictivo (¿que pasará?), para habituar la mente y el espíritu a buscar las soluciones, no a “pedir las recetas”.

 

3. De Meditación

 

Etapa superior, prevista para cuando el espíritu, mas allá de los problemas urgentes o cotidianos, busca adentrarse en un tiempo sagrado o superior (y prepararse).

Así como las consultas que denominamos de Autoconocimiento o de Interpretación, sirven para el conocimiento, esta tipología sirve para prepararnos. Ya sea en función de una situación u ocasión específica, o en términos más generales, frente a nuestra vida, sociedad o tiempo.

La forma usual sería:

 

¿ En qué hexagrama medito ...?  (para mejorar, calmarme,  para entender, enfrentar este problema, situación, persona o relación , etc.).

La respuesta buscada aquí es un disparador para limpiar la mente de las preconcepciones, y reenfocar, recién después, el tema en análisis ( que claramente nos resulta motivador, pues está siendo objeto de la consulta) con un interior más en sintonía con el Tao.

Una simplificación sería considerar que se está solicitando una recomendación para un “auxilio espiritual” lo que, en definitiva, resultaría parte del uso del Libro como sabiduría.

EN LO ESPIRITUAL: Cualquier meditación es propiciatoria. Eventualmente podría aditársele, “en esta etapa de mi camino” (más o menos circunstanciado), o “de mi evolución interna”.

 

4. De Ayuda

 

Este tipo de consultas, en nuestra experiencia, es en definitiva tanto o más buscado que las predictivas (aunque mucha gente no lo reconozca como tal).

Y lo fomentamos, en tanto que con ellas el consultante se aproxima  al Maestro en busca de consejo, antes que de “magia futurista” (riesgo siempre presente).

Y está bien. Aunque siempre pueda ser mejor  el análisis y conocimiento frente a los consejos o predicciones, (que al menos deberían reconocerse como “muletas”, es decir, transitorias).
Pero eso es parte del proceso de cambio, interno, y valioso, que es el camino propio que debe llevarse.

Las formas más útiles serían:

 

4.1 ¿ Qué  actitud debo tener ...? (para lograr tal cosa, para enfrentar tal persona, para resolver tal situación o problema, etc).

Aquí no se solicita la solución, sino en cambio, desde qué ángulo de uno mismo se debe estar preparado para afrontar la situación, o llegar a tal objetivo (social, sentimental, económico, material, etc).

Más que lo que se debe hacer concretamente (próxima tipología de consultas) se refiere a “con que disposición interna” acceder a la tarea o situación a enfrentar.

 

4.2  ¿ Cómo debo hacer ...?  ( tal cosa).

Aqui sí, en definitiva se requiere directamente la receta. Ya sea ésta para un problema o situación material, espiritual, sentimental, etc.

Un ejemplo de esta tipología, ya citado en los artículos precedentes, es mi consulta,  cuando decidía realizar el  “I Ching personal”, efectuada bajo la forma: “Maestro, ¿Cómo debo realizar el Libro de I Ching que estoy pensando?”

Aparte del hecho significativo de que expongo todas las recomendaciones tendientes a priorizar la meditación, actitud, interpretación y autoconocimiento, y sin embargo, mi ejemplo es una consulta directamente de ayuda, o consejo (es decir las muletas: en este caso me justifico porque la autoridad del libro en la preparación de una versión de sí, parecería obligar a este tipo de “chequeo”), el ejemplo sirve para entender cómo la respuesta está directamente aplicada al objetivo buscado.

No pregunté si debia hacerlo, si resultaría mal o bien, o con qué actitud realizarlo. Directamente precisé que quería respuesta sobre cómo debia realizarlo. Es a este tipo de precisión buscada, a la que me refiero como la búsqueda de  eficiencia de las consultas.

 

EN LO ESPIRITUAL: Los consejos directos (o ayuda) tienen espacio fértil en este campo, p. ej. :  ¿cómo mejorarme?, ¿cómo calmarme?, ¿cómo progresar?, ¿cómo elevarme?, etc.

 

Esta es una tipología entonces de las más eficientes y recurrida. No busca un sí o no, sino una respuesta descriptiva, y precisa  en el ámbito en el cual aplicará el consejo o la ayuda buscada.

 

5. Predicción

 

Parece la función mas popular del Libro, aunque, por todo lo leído, no le debería resultar ahora tan necesaria o imprescindible. Al menos sin pasar por las etapas previas.

La consulta es fácil, desde que ya aclaramos que no recomendamos consultar por sí o por no (tipo “¿ganaré la lotería?”) sino realizar una consulta abierta, para que la descripción de los hexagramas respondan, pero a la vez circunscripta al resultado pretendido, para que la relación de la respuesta con la situación no de lugar a demasiadas “asociaciones libres”.

Debemos aclarar, en este momento, que la “asociación libre” es la esencia de la utilización interpretativa del Libro. No estamos, en ese sentido, constriñéndola. Es más, en las tipologías anteriores, nos pareció esencial dejar lo más abierta la consulta, justamente, para favorecer la inspiración. Esto se da en las consultas de ayuda, meditación, etc.

En las presentes,  de “predicción”, en las que se desea anticipar una situación o resultado futuro, conviene en cambio tener en mente la necesidad de precisión en circunscribir el tema en consulta, justamente por lo abierto que el futuro ya nos resultará en la interpretación de la respuesta.

Por ello, la forma sugerida sería de este tipo:

 

¿Qué sucederá ...?   (en esta situación, con esta persona, en este problema, con este contexto…, etc.)

Para volver al ejemplo, banal de la lotería, la consulta debiera estar redactada de una forma así: ¿Que sucederá con respecto a que gane la lotería si juego en tal oportunidad?.

 

5. Preguntas múltiples

 

La consulta al oráculo se realiza generalmente cuando el análisis racional no alcanza.

Esto es, parecería absurdo usarlo para resolver problemas “evidentes”, ejemplo  comprar 11 unidades  de algo a 10 $ c/u, o una docena a 90$ (salvo problemas de espacio).

Pero cuando la cosa no es tan fácil, y las dudas (racionales o emotivas) nublan el discernimiento (¿compro éste o el otro producto, me lanzo en este proyecto o no, me relaciono o no con tal persona?, etc.) es cuando el Libro que habla es más necesario.

Pero si el discernimiento se nubla en ocasiones, algunas veces sigue “empecinadamente nublado” y la respuesta, trasparente para la lectura de un tercero, sigue sin “resolver” el problema al propio consultante. Este tipo de casos “obstinados” (personalmente he sido protagonista varias  veces, por algo será) puede llevarnos a un impulso de “profundizar” o “insistir” en consultas sucesivas e insistentes sobre el mismo tema.

 

El Libro en el hexagrama 4 advierte claramente sobre este riesgo:


“No soy yo quien busca al joven necio. Él me busca.

Al primer oráculo contesto (doy razón). Si insiste (pregunta dos, tres veces) molesta. Si molesta, no doy información. Propicia es la perseverancia”

 

Sin embargo, con respeto y cuidado, creemos que pueden abordarse distintas facetas, de la misma cuestión, sin molestar (acatando parte del sentido de la perseverancia reclamada: modestia y diligencia, dice Wilhelm, y no desconfiada o irreflexiva insistencia).

Esa diferencia en la actitud lo es todo.

Louis T. Culling (“El Increíble I Ching”, Leviatán, 1981) lo sintetiza así:

 

“La pregunta debe ser siempre muy clara y concisa. Una pregunta poco clara acarrea una respuesta poco clara. Se pueden formular tantas preguntas como a uno se le ocurran para agotar el tema, pero no se debe insultar la inteligencia del I Ching repitiendo la misma pregunta”.

 

Con este marco de advertencias, una “serie de preguntas” a nuestro entender aceptable (aunque no recomendable) para esos casos “duros” sería, p. ej., del tenor siguiente:

 

¿ Qué actitud debo tener ante este asunto?

¿Cómo resultará, si lo afronto de esta forma, “A”?

¿Si en cambio lo afrontara de esta forma “B” como resultaría, comparativamente?

¿Si en cambio lo hiciera de esta forma “C”?

¿Si nada hiciera, como resultaría, comparativamente?

¿Cómo le resultará al “otro” el proyecto, si yo me muevo de esta manera?

¿Qué conclusiones sacaré de ésto, si lo hago de esta manera, una vez que todo esté concluído?

¿Que consejo general, resumen, me das sobre este tema?

 

En síntesis, resulta un análisis “desde distintos ángulos” de la misma cuestión, pero no repite la pregunta. La última pregunta podría pensarse que resulta similar a la primera (o,  en definitiva, a gran parte de las otras), sin embargo, analizada bien, resulta distinta: puede responder, p. ej.: cálmate, seguí adelante, ve con cuidado, COMO COMPLEMENTO, a lo específicamente ya recomendado en la primer pregunta.

Recuerde que lo esencial es la verdadera disposición interna, y no “las reglas formales”.

El I Ching se cuidará de advertirle si está repitiendo por desconfianza o “intento de probar si funciona”.

 

6. Final

 

Es éste el momento oportuno para (y este tipo de consultas últimas me  llevan más aún a ello) que coloque aquí dos advertencias claves que ya realicé en mi Libro, sobre la relación con el Anciano Sabio:

* No banalice esa relación

* No intente “aprovecharla” con egoísmo

 

Excede el marco del presente artículo el extenderse en porqué, pero es claro que una herramienta destinada a conectarnos con nuestro maestro interior,  y a iluminarnos sobre como son y se desarrollarán las cosas, no puede ser el instrumento para tonterías, juegos de salón, o en el otro extremo, para obtener “ventajas personales”. Parece, cuando  ha sido apropiadamente consultado e interpretado, una línea directa con Dios. No intente siquiera molestarlo por cualquier cosa. Si es una línea conectada “a su propio inconsciente” (con quien realmente entrará en resonancia), tampoco.

Porque además del problema moral implícito, debemos recordar que una consulta utiliza (o requiere) una descarga de energía psíquica importante, que no debe ser utilizada (o consumida) a la ligera.

 

Esperamos haber contribuido con un principio de aproximación a la sistematización de ayuda, especialmente a quienes recién se inician en el uso y contacto con el Libro de los Cambios.



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Carlos Molinero
Ingeniero

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carlos@saiching.org






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